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Bofetada africana a los EE.UU:
AFRICOM, base non grata
Por Stefano Liberti
Il Manifesto, 23-02-2008 - Traducido por
Gorka Larrabeiti
Lo habían anunciado a bombo y platillo: a
partir de 2008 África tendría su mando militar. Para confirmar su
interés renovado por el continente, el pasado octubre Washington decidió
incluir todos los países africanos -cuyas competencias estaban hasta
entonces subdivididas entre el mando europeo, el del Pacífico y el
central- en una gran estructura llamada AFRICOM. "La base de Africom se
establecerá en tierra africana", había dicho el genral William "Kip"
Wald, antiguo responsable de las tropas de EE.UU en Bosnia y
vice-comandante del mando europeo, nombrado para dirigir la nueva
criatura debido sobre todo a su origen afroamericano. "Desde octubre de
2008, el mando de Africom se establecerá en África", volvió a repetir
Jendayi Frazer, Subsecretaria de Estado para los Asuntos Africanos.
Ayer, de pronto, la contraorden: en una
entrevista embarazosa a la BBC, el propio Ward afirmó que "varios países
africanos han malinterpretado las intenciones de los Estados Unidos", y
que, por tanto, Africom de momento no se establecerá en África sino que
seguirá acuartelada en la gran base de Stuttgart, Alemania, donde
también tiene su base el mando europeo (EUCOM).Una retirada sonada,
sobre todo porque coincide con la gira de una semana del presidente
George W. Bush por África, tour que concluirá en Liberia (único país que
se ha declarado dispuesto a alojar la base de Africom). Una retirada que
también es una clamorosa admisión de derrota: si los EE.UU se han
replanteado sus propios planes iniciales es porque no han logrado
convencer a África de sus buenas intenciones. Pese a las afirmaciones
tranquilizadoras del Departamento de Estado y del Pentágono, que en más
de una ocasión han subrayado que la nueva estructura no sería sino una "racionalización
de lo ya existente", el anuncio de la creación de Africom había
suscitado desde el principio una resistencia de una costa a la otra del
continente. El movimiento de oposición había partido de Sudáfrica: a
través de su portavoz de defensa Mosioua Lekota, Pretoria afirmó sin
ambages que "los países africanos se oponen a la creación de un mando
unificado en el continente". Después, se hizo valer de su fuerza de
potencia regional para que toda la Southern African Development
Community (SADC), organización regional que agrupa a 14 países de la
sub-región, adoptara su posición. A esto se sumaron las voces contrarias
de varios países de peso: Libia, Marruecos, Argelia, Senegal y Nigeria.
El hecho es que el índice de aceptación de
los Estados Unidos en el continente está hoy en sus mínimos históricos.
Y sobre todo, que el mundo ha cambiado mucho desde que en 2001,
Washington envió a Yibouti 900 soldados, donde aún ahora siguen
destinados en el marco de la operación Enduring Freedom. Hoy África está
más unida. Tiene organizaciones regionales más sólidas. La misma Unión
Africana, creada en 2002 de las cenizas de la Organización de la Unidad
Africana (OUA) consigue hablar sobre algunos asuntos con voz única. A
pesar del alarde de buenas intenciones, los objetivos reales de Africom
estuvieron claros desde el principio para todo el mundo: mediante el
nuevo mando los Estados Unidos quieren proteger sus provisiones de
petróleo, en concreto las del Golfo de Guinea.
Al mismo tiempo, parecen empeñados en
combatir la avanzada arrolladora de China, que conquista mercados, se
adjudica contratas y acapara licencias para la explotación de toda
suerte de yacimientos. La penetración de Pekín en África está hecha de
un sabio cóctel de ayudas al desarrollo, préstamos blandos a largo plazo,
financiación de infraestructuras, prospecciones para la explotación de
minerales y materias primas también en zonas poco rentables
aparentemente. Precisamente la presencia de China, criticada por
Occidente debido a su escasa atención a los derechos humanos y a la
desenvoltura con la que hace negocios con regímenes poco presentables
(como el Sudán de Omar Beshir), dota a los países africanos de un poder
negociador inédito, lo cual les permite levantar la voz e incluso dar
con la puerta en las narices a la ex superpotencia única.
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=63576
Fuente original: http://www.ilmanifesto.it/Quotidiano-archivio/20-Febbraio-2008/art31.html
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